Videos Wilco en Barcelona 2007

16 Noviembre 2008 by xavi  
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Videos de Hummingbird, Jesus Etc y I’m Trying To Break Your Heart grabados en Barcelona, sala Razzmatazz, el pasado 8 de noviembre:

 


 

Videos de Wilco en Madrid 2007

26 Noviembre 2007 by xavi  
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You Are My Face

Jesus Etc

 

Red Eyed And Blue / I Got You

The Late Greats

Heavy Metal Drummer

Casino Queen

Spiders

I’m Trying To Break Your Heart

Impossible Germany

Pot Kettle Black

Videos de Wilco en Zaragoza

26 Noviembre 2007 by xavi  
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Outtasite

Spiders

Impossible Germany

Sky Blue Sky

Heavy Metal Drummer

Crónica de Wilco en Bilbao

24 Noviembre 2007 by xavi  
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NAVAL 85 REVISITED por Joserra Rodrigo

Como si de una larga mecha se tratara, se mantuvo la distancia entre el grupo de Chicago y el fervoroso patio de butacas.
El foso de la orquesta era como un muro, un tanto extraño en un concierto de rock. Es lo que tiene llevarlo a los altares. Ya le ocurrió a Costello.
Recuperando el solar su sentido por un par de horas, aquello volvió a ser la Naval en los años en que se desmanteló.
Tendrían que habernos facilitado gafas y casco protector ante tanto destello y esquirla volando pero los oídos …ni tocarlos.
Y no solo se recuperó el sentido industrial de la nave por ese divino ruido sino la sensación de tensión de aquellos primeros ochenta, donde se defendían los puestos de trabajo a golpe de tuerca lanzada con tirachinas.
O por lo menos lo sentí en esas ensoñaciones que te produce la belleza mayúscula.
Los ahora bien acomodados villanos todavía reaccionamos cuando se nos provoca. No estamos tan aletargados como pensaba.
Las chispas fueron, poco a poco, quemando la mecha y al final todo estuvo a punto de estallar por el bendito clímax de una perfecta comunicación banda-fans.
Wilco es un grupo espectacular en el sentido de unos Beatles.
Wilco ya es por derecho propio de lo mejor que ha parido la Historia del Rock & Roll.
Es un tarro de esencias, como todos los grandes, pero han conseguido su propio olor. Además deconstruyen, practican la nueva cocina desde su cumbre “Yankee Hotel Foxtrot” y son modernos en el sentido más hermoso y bello de la palabra.
No merece la pena pararse en alguna canción especial del setlist porque todo lo guisaron a la perfección pero destacar que el primer tema (rescate de su época pre-pelotazo) era como estar en 1966 en el Royal Albert Hall de Londres escuchando “Visions of Johanna” del judío de Minnessotta.
Un par de notas de harmónica Honner Marine Band, un “do” tocado con una preciosa guitarra Martín y la voz de ángel del líder de la banda , Jeff Tweedy ( vocalmente hijo putativo de John Lennon y Bob Dylan ) y todos a una, gritando y en ruta , totalmente escalofriados, en un viaje de montaña rusa para recordar.
Un cuidado y austero planteamiento escénico, unas luces adecuadas que actuaban como ametralladoras contra el respetable cuando la intensidad lo requería, generaron poco a poco una especie de rebelión y de regresión.
Es decir, aunque su música sea digna de Sala del Guggenheim no deja de ser solo rock and roll y chico, el Euskalduna no es más que una setentona “Cafetería California” hecha Auditorio. Y la gente vibraba y quería moverse y quería demostrar su agradecimiento (uno gritó “thanks for coming”) ante tan bellas canciones y tan impecables ejecuciones y se sentía presa en sus butacas. Una sensación curiosa, difícil de describir.
¿Que qué vimos? Cada uno sus propios fantasmas.
En concreto y depende de los temas y fases de los mismos pude ver momentos cruciales: Grateful Dead en el Fillmore de San Francisco año 1971, Televisión en el Marquee año 1977 (grandioso guitarrista Nels Cline), John Lennon en la azotea de los estudios de Abbey Road en la presentación de “Let it Be” de unos Beatles post-mortem, los Kinks denostados de los setenta época “Low Budget”, la Velvet final de ”Loaded”, estribillos dignos de Arthur Lee de Love, mucho, mucho Bobby (concretamente “Basement Tapes”), los Byrds de “Five Dimensión”, mucha antología del Folk Harry Smith, bandas de la California más canalla, el grupo de Nueva Jersey Suicide, hasta un poco de Kraftwerk…yo que se…tantas y tantas cosas buenas…
Pero siempre con regusto Wilco porque Wilco rendirá pleitesía a sus héroes pero Wilco es Wilco cien por cien.
Mención aparte merece lo que parecía una Feria del Instrumento-Herramienta. Que orgía de material vintage para sonidos actuales, que locura de guitarras de todos los tipos, que seis pedazo de músicos y que compenetración entre ellos.
Y al final no estalló la revolución porque Dios no quiso. Varios jóvenes que no saben de fosos de opera y que bajaron raudos de sus localidades más baratas ante el último trance eléctrico rockero que fue “Spiders” (no ves, ya he tenido que citar un tema) se acercaron como locos al escenario y Wilco les jaleó y el público también. Porque seamos sinceros, a todos nos hubiera gustado bajar.
Y los seguratas ahí, echándoles del “Auditorium California” de la Diputación que es un bien público a cuidar y además tiene unos horarios que los artistas tienen que respetar.
Y volví a soñar con Altamont y los Stones y el halo mítico que tiene esta música que es nuestra pasión, pero he de precisar, todo fue un leve conato. No llegó la sangre al foso.
Los bilbainitos que somos industriales mal que nos pese, reconocemos el ritmo de las máquinas y la electricidad. Y nos pone un montón.
Y somos agradecidos y se dieron cuenta…y los aplausos fueron especialmente sinceros, fuertes, cálidos, recíprocos.
Wilco, como aquellos obreros de la Naval… vaya que si defendieron también su puesto.
Joserra Rodrigo.

Puedes escuchar el programa de radio de Joserra en Radio Euskadi especial Wilco y descargártelo en el siguiente link

(WILCO-10-NOV-2007-PALACIO EUSKALDUNA, BILBAO)

Crónica de Wilco en Madrid

21 Noviembre 2007 by xavi  
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ERES MI ROSTRO por Antonio Curado

En el documental que acompaña la edición ‘De Luxe’ de Sky Blue Sky, Jeff Tweedy explica la inspiración de la canción que da título al disco. De regreso de alguna parte en el coche de su padre, se ven metidos en un atasco por culpa de un desfile que cruza las calles de Belleville. Los tambores redoblan, la banda desfila en escrupulosa formación. El niño que ocupa el asiento trasero, mira el cielo azul y deja la mente divagar mientras instancias y viñetas de un tiempo podrido ocupan los pasos del futuro. La mirada desprovista de nostalgia que echa Tweedy a esos recuerdos anecdóticos tiene el aroma, en un contexto urbano, del incómodo retrato que hace Johny Cash de su infancia en los campos de algodón en los primeros capítulos de su autobiografía. Es decir, el retrato de un tiempo donde era posible quedarse maravillado con el capullo dulce que nacía en la cabeza de la planta del algodón, o perder la mirada en los atascos donde sonaban canciones inidentificables. Es un tiempo donde todavía se podía perder el tiempo, donde las prisas impuestas por la rueda de la producción y la velocidad de la red y los satélites permitían la reflexión y la pausa.

El concierto de Wilco en Madrid el pasado viernes 9 de noviembre me produjo una potente nostalgia, una incómoda sensación de no haber encontrado el rumbo, porque, de alguna manera, me sentí transportado a un tiempo que no es éste. Creo que cualquier consideración sobre la calidad musical, el nivel de perfección desengrasada y el estatus de Tweedy, Stirrat and co. como “la banda del siglo XXI”, es oropel que sobra. Primero porque lo que caracteriza a su música no es su calidad. Segundo porque su “perfección” choca con la emoción sin calcular que transmiten en cada acorde que pulsan. Tercero porque no son una banda del siglo XXI. Pertenecen a una época que no tiene prisa, que pisa segura de los pasos que tiene que dar y está totalmente convencida de que lo que dice es la verdad.

Sobre escena Wilco es una banda de contrastes físicos y visuales. Jeff Tweedy viste un stetson que no parece concordar con las piezas más experimentales de A Ghost Is Born (como ‘Spiders (Kidsmoke)’) o Yanquee Hotel Foxtrot, que sigue siendo claramente su disco más reivindicado en directo. La version de ‘Pol Kettle Back’, recuperada en una versión más entrecortada, es el clímax de este ejercicio de reafirmación del poderío extremo de aquel disco. En cambio A Ghost Is Born reduce su presencia a las piezas que se han convertido en sus emblemas: ‘The Late Greats’, ‘Spiders (Kidsmoke)’, ‘Handshake Drugs’ y, sobre todo, ‘Hummingbird’, seguramente la canción más importante de la presente década grabada por cualquier músico. Tan sólo faltó de esas canciones atemporales, claves de A Ghost is Born, la sublime ‘Theologians’ (interpretada al día siguiente en Zaragoza). Eso es una señal inequívoca de la relación que mantiene Jeff Tweedy con ese disco, algo muy semejante a lo que sucede con Summerteeth, obra de la que, por lo común, sólo aparecen muy a menudo en el repertorio ‘Via Chicago’ y ‘A Shoot in the Arm’. Lo de esta canción es una historia aparte que merece ser contada otro día. Su estructura es muy simple, apenas tres acordes, y no en Do, aunque sea en ese tono en el que caigan enamorados los dos interlocutores. Pero la efectividad, la contundencia, la credibilidad de Tweedy cantándola, con la misma energía liberadora, convierte la experiencia de escucharla en directo una apoteosis imposible. Por si eso fuera poco, los momentos clave, la apoteosis de Something in my veins, bloodier than blood… se ha subrayado escénicamente con un juego de luces que hace que, si ya estás metido en la escena, los fantasmas eléctricos salgan de ella para llevarte junto a ellos.

He leído en algún lugar críticas contra el papel de Nels Cline en la banda. Es sólo una opinión de gustos, pero obviamente a estas alturas, Cline tiene un protagonismo escénico del que carecía en la gira de A Ghost is Born que permite que la sensación estos días se acerque más al genuino sentimiento de estar viendo a una banda histórica, no como entonces, cuando tan sólo el papel de John Stirrat te hacía sentir que no estabas viendo, simplemente, a Jeff Tweedy con unos mercenarios. Wilco es, ahora mismo, una banda consolidada. Y cualquier crítica que se pueda hacer a Sky Blue Sky o su actitud en escena (¿acomodaticia? At least that’s what they said) es gratuita. Los críticos musicales deberían esperar un par de meses a reciclar el aluvión de sensaciones a que te transportan canciones como Impossible Germany o Hate It Here. La Riviera no es una sala que se caracterice por a garantía de un sonido impoluto, pero el viernes el sonido que salía de los bafles era estremecedor. Yo no sé quién diablos es el equipo técnico que llevan en sus giras, pero estos tipos saben lo que se hacen. Un detalle revelador: estábamos situados AL LADO del bafle gigante izquierdo, y al salir, ni uno solo de nosotros sentía el clásico tinnitus en las orejas, y el volumen estaba muy, pero que muy, fuerte.

Al salir, uno decía que le hubiera gustado escuchar ‘New Madrid’, otro que qué pena que no habían tocado ‘Monday’, a mí me fastidió que no sonara ‘Theologians’, podían haber tocado ‘ELT’, o ‘Box Full Of Letters’. Y es que es una cuestión de tiempo. Si hubieran tocado un concierto de cinco horas, todos habríamos aguantado sin rechistar, y no aguantado, sino volado con ellos. Ninguna banda actual puede competir con un repertorio tan rico, tan heterodoxo, tan variado, tan cañero. Ya no se hacen canciones así, ya no se tocan canciones así. Al final del viaje, queda el puro rock and roll a toda castaña y un regreso a unas raíces inexploradas. Al final del siglo la reina del casino se queda sin aliento. Como nos sentimos todos los presentes aquella mágica tarde en La Riviera. Queda el camino, queda un lento regreso hasta que tengamos la oportunidad de volver a sentirnos así. La banda sigue tocando en perfecta formación. Los tambores redoblan. El cielo azul tiembla por la mañana sobre el cielo de Madrid, mientras los fantasmas de Belleville te recuerdan que todavía te queda tiempo para ser testigo de epifanías que han chocado de frente contra la oscuridad del siglo XXI. No. Wilco no es la mejor banda del siglo XXI. Wilco no son de este tiempo. ¿Y de este planeta?

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